Granada es una ciudad deSierra, la de la Sierra Nevada, así cómo un asentamiento de huertas, una Vega de alamedas, espárragos, habas, nueces y acelgas; caquis y coles; frutas y hortalizas; lo fue de tabaco; lo es hoy de almendros y perales, de acequias heladas y de veredas entre vaquerías y secaderos…

Las barbas de la ciudad de Granada son verdes a pesar de las sequías. Tiene mejillas blancas; la del Albaicín y la del Realejo… Acaso la Alhambra es su nariz y el Generalífe su entrecejo… Ojos las albercas Nazaríes, la de la lluvia, y la quebrada. Agua, todo es agua, de agua y por el agua, derretida nieve, capa freática, manantiales, se derrama la Sierra, las sierras tienen lágrimas, las recoge Aynadamar, Darro, Genil, Beiro, Monachil, Dílar y se encallan. Miles de albercas contienen espejos, pantanos de alta montaña beben de las lagunas de Sierra Nevada.

Visita oficial de la Alhambra

Tour privado de la Alhambra

La historia de la cultura humana y Granada: «Una gota de agua»

El humano troglodita encuentra en las entrañas de la tierra su casa. Aislado tras la boca de la cueva, resguardado de predadores y de inclemencias del tiempo sobrevive mejor, no por más fuerte, tampoco por más resistente, sino por más precabido, cauto y calculador… La valentía de querer seguir y llegar más lejos, más allá se encuentra en la prudencia del que bien se cobija.

Cueva del sacromonte

Zambra gitana del Sacromonte, cueva

La cueva, o el mito de la supervivencia: Vivir enterrado.

… Imagínate, pues, a unos hombres en un abrigo subterráneo en forma de caverna, cuya entrada, abierta a la luz, se extiende a todo lo largo de la fachada;

La abertura en la montaña permite salir a buscar comida y agua que beber, a lo largo del río Darro, más allá en el Fardes, en las orillas del Monachil y tantos otros asentamientos de humanos desde Siempre.

están allí desde su infancia y, encadenados de piernas y cuello, no pueden cambiar de sitio ni ver en otra dirección que hacia delante, porque las ligaduras les impiden volver la cabeza:

Nuestras garras son frágiles y tiernas, nuestras mandíbulas pequeñas y nuestros colmillos apenas parten el cuello de un pájarito que antes nos hiere el paladar. Somos esclavos de nuestros sentidos y de la capacidad de percibir el reflejo escaso de la realidad. Si no fuera por el razocinio y la estrategia a medio y largo plazo, tan sólo hubièsemos sido pasto de nuestro entorno voraz, como lo fueron tantos otros, ancestros arrogantes y valientes que se zambulleron en las fauces del leon. Seres inferiores que fantasearon con sus arrebatos infantiles, mentes de poca reflexión, bestias que alimentan a los enemigos, infelices necios…

Dormitorio de cueva

cuevas trogloditas de Granada

el  resplandor de un fuego encendido lejos, sobre una altura, reverbera tras ellos; entre el fuego y los prisioneros hay una vereda ascendente; a lo largo de esa vereda figúrate un pequeño muro parecido a los pequeños tabiques que los que hacen farsas con marionetas ponen entre ellos y el público y por encima del cual lucen sus habilidades.

Mirador Introspectivo

La libertad y la puesta del sol tras la reja

En el caso de los miradores se disfruta de la paz del poder abarcar vistas hechas para superhombres. Los miradores de Granada tienen complejo de Olimpo de los Dioses, de zénit de las perspectivas, lo que a menudo lleva a sentimientos de paz, de reflexión  en la distancia y en la intimidad, de aislamiento en el mundo real.

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